Encuentra una de las míticas máquinas Enigma en un mercadillo, la compra por 100 dólares, y la subasta por 50.000


La máquina descubierta en un mercadillo de Bucarest. Foto: Artmark

Es de esos golpes de suerte que solo suceden una vez en la vida. Paseas por un mercadillo callejero durante unas vacaciones. De repente, entre los trastos, descubres una máquina Enigma en perfecto estado y te llevas a casa el artefacto más mítico de la Segunda Guerra Mundial por 100 euros.

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Eso es precisamente lo que le ocurrió a un profesor alemán durante unas vacaciones en Rumanía. Paseando por un mercadillo de Bucarest descubrió la máquina de cifrado de mensajes que tuvo en jaque a los aliados durante buena parte de la Segunda Guerra Mundial.

La Enigma tiene el aspecto de una estrafalaria máquina de escribir con más teclas de lo normal y llena de cables, pero es un artefacto de gran valor histórico. Los nazis la adoptaron como su estándar en comunicaciones de alto secreto en 1930, y el bando aliado no logró descifrar su código hasta una década después. Se dice que este descubrimiento ayudó a poner fin al conflicto dos años antes y a salvar millones de vidas.

Foto: Artmark

La máquina Enigma encontrada en Bucarest es una Enigma 1 fabricada en Berlín por la compañía Heimsoeth & Rinke en 1941 y está tan bien cuidada que sigue funcionando. Hasta conserva la caja de madera original en la que los nazis la transportaban. El profesor de cifrado responsable del hallazgo la llevó a la casa de subastas Artmark en Alemania, donde acaba de venderse esta semana. La puja inicial era de 9.000 euros, pero un coleccionista anónimo ha pagado 45.000 por ella (algo más de 51.000 dólares).

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Los alemanes fabricaron alrededor de 20.000 máquinas Enigma y las distribuyeron en secreto entre sus aliados. Uno de esos países alineados con el Eje era precisamente Rumanía. La mayor parte de esas máquinas no sobrevivieron a la guerra (hoy solo se conocen alrededor de 50 que están en manos de coleccionistas privados o museos), pero los especialistas creen que aún quedan algunas sin descubrir. Mucho ojo cuándo visites tu próximo mercadillo. Nunca se sabe. [Artmark vía Deutsche Welle]

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