Cuando el Mediterráneo se secó – Hombre Geológico


El Mediterráneo, ese mar que baña nuestras costas levantinas, desde Cataluña hasta Andalucía, es uno de los restos que actualmente quedan del Océano Tetis, aquel océano interior que tenía Pangea. Con sus 2’5 millones de kilómetros cuadrados de superficie es el tercer mar más grandes del planeta (sin contar océanos), con una profundidad media de 1430 m y una profundidad máxima de 5.267 m (Fosa Calypso, en Grecia). Con estos datos es difícil pensar que un mar así pudiera secarse alguna vez, pero así ocurrió en el pasado geológico reciente, y el Calentamiento Global no tuvo nada que ver con ello.

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Ilustración geográfica de cómo pudo ser la cuenca del Mediterráneo durante la crisis de salinidad del Messiniense (fuente: Ledesma Rubio, 2005)

La Crisis de Salinidad del Messiniense, como se llama a este suceso tan llamativo, ocurrió hace unos 5-6 Ma, en el Mioceno. Por aquel entonces los continentes aún no tenían las posiciones que ocupan actualmente, ni tampoco eran exactamente igual, aunque la geografía ya se iban pareciendo a la actual. El Istmo de Panamá aún no había emergido en el Caribe, por lo que Norteamérica y Sudamérica aún estaban separadas, mientras que en la región del Mediterráneo la comunicación con el Atlántico era bien diferente, como veremos a continuación. Pero primero quiero explicar algunas cuestiones sobre la dinámica oceánica actual.

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En el Mioceno la posición de los continentes era muy similar a la actual aunque con notables diferencias, entre ellas que el Mar Rojo aún no se había abierto y el Istmo de Panamá todavía no se había cerrado (fuente: jan.ucc.nau.edu)

El modelo de circulación oceánica actual

No hay duda de que el Mediterráneo es un mar y el Atlántico un océano, y como siempre consideramos que un océano es más importante que un mar es normal que supongamos que el primero aporte aguas al segundo. ¿Pero y si os dijera que eso no es así? Porque sí es cierto que el Mediterráneo es un mar y el Atlántico un océano, en eso no hay duda, pero esta terminología no necesariamente indica que un océano deba ser la masa de agua principal y todos los mares trasvasen siempre agua hacia los océanos. De hecho, debemos tener en cuenta que el Mediterráneo, como resto del antiguo océano Tetis que se desarrolló entre los “brazos” del supercontinente de Pangea, tiene una edad que va más allá del Mesozoico (ver El Paleozoico, Pangea y la colonización de medio terrestre), mientras que el Atlántico inició su historia ya en el Jurásico, cuando Pangea ya había empezado a romperse. Por tanto, podemos decir que en líneas generales el Mediterráneo es más antiguo que el Atlántico, ¿pero eso quiere decir que el Atlántico trasvasa agua al Mediterráneo? No necesariamente. ¿Y es posible que un océano sea el que trasvasa agua a un mar? Como veremos a continuación eso es precisamente lo que ocurre en el Mediterráneo, aunque el motivo no es la diferencia de edad entre ambas cuencas sino otra cuestión más sencilla.

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Imagen ilustrativa del movimiento de las corrientes superficiales en el Estrecho de Gibraltar, donde se puede ver que el océano Atlántico trasvase agua al Mediterráneo y no al revés (fotograma del video de youtube Ocean current flows around the Mediterranean Sea and Atlantic)

El Mediterráneo, al estar en una latitud de 30-45º N, tiene un régimen hídrico negativo, y es que en esta región se evapora más agua de la que entra por lluvias o por la descarga de los diferentes ríos que vierten al mar (a pesar de tener entre ellos al Nilo, que con sus 2.830 metros cúbicos por segundo es el río más caudaloso del Mediterráneo). Por este motivo las aguas del Mediterráneo tienen una salinidad relativamente alta (3’6-3’9%, o lo que es lo mismo, 36-39 g/kg) en comparación con la salinidad del Atlántico (3’3-3’7%), pero al ser un mar abierto, existe una comunicación entre ambas masas de agua que hace que no se llegue a los valores extremos de salinidad del Mar Muerto (>30%). Esta diferencia de salinidad es muy importante para entender la circulación entre ambas masas de agua, ya que el agua salina es más densa que el agua dulce, por lo que las aguas del Mediterráneo van a circular por debajo de las aguas del Atlántico.

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Salinidad media anual en la superficie del planeta (fuente: World Ocean Atlas 2009). Como se puede ver, la región con mayor salinidad es la tropical, y dentro de ella destacan especialmente por ser los únicos lugares con colores rojos (más de 38 g/kg) los mares Mediterráneo y Rojo

Pero no solo es una cuestión de salinidad lo que hay que tener en cuenta, ya que al existir comunicación entre ambas masas de agua inevitablemente va a haber un intercambio. ¿Pero cómo es ese intercambio? Podríamos decir que en el Mediterráneo la mayor salinidad hace que las aguas se hundan, por lo que es necesario que llegue agua de algún lugar para que compense ese hundimiento, y ahí entra el Atlántico. Por el Estrecho de Gibraltar existe una corriente de agua que por superficie va del océano al Mediterráneo, y para mantener el equilibrio se produce una corriente de respuesta que circula en profundidad en sentido contrario y que hace que la región atlántica próxima al Mediterráneo tenga mayor salinidad que el resto del océano (como se puede ver en la imagen de arriba). Pues bien, a este tipo de circulación caracteriza por entrada de agua superficial y salida de agua profunda, se la conoce como circulación antiestuarina, y es muy importante para comprender lo que ocurrió en el Mioceno, ya que la entrada de aguas atlánticas actualmente es crucial para compensar ese régimen hídrico negativo del Mediterráneo que antes mencionábamos.

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Esquema simplificado de cómo es la corriente antiestuarina entre el Atlántico y el Mediterráneo (imagen propia)

La crisis de salinidad

Ahora vamos a volver al Mioceno. Hace unos 9 Ma al oeste del Mediterráneo teníamos tres continentes: la parte más meridional de Europa, la el Microcontinente Mesomediterráneo y África, de manera que a la comunicación entre el  Mediterráneo y el Atlántico no se hacía por el Estrecho de Gibraltar, que no existía, sino por dos estrechos. El primero y más septentrional era el Estrecho Norbético, que separaba el sur de Iberia del norte del continente Mesomediterráneo y que actualmente coincide con la Cuenca del Guadalquivir. El segundo era el Estrecho Sur-Rifeño, situado entre el continente Mesomediterráneo y África, en la actual Cuenca del Bou-Regreg (Marruecos). Pero el constante empuje de África hacia el norte hizo que hace unos 6 Ma el fondo oceánico se levantara y se cortara la comunicación en ambos estrechos, cerrándose primero uno y poco después el otro (aún hay ciertas discrepancias de cuál de los dos fue antes). El resultado de esta compleja tectónica asociada con el levantamiento de la actual Cordillera Bética (reflejo de ese constante empuje de África hacia el norte) fue la colisión de los tres continentes y el aislamiento del Mediterráneo, que como cuenca con déficit hídrico empezó a secarse lentamente.

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Reconstrucción paleogeográfica de Europa en el Mioceno, cuando el Estrecho de Gibraltar no existía y la comunicación entre el Atlánico y el Mediterráneo se producía por dos regiones: el Estrecho Norbético y el Estrecho Sur-Rifeño (fuente: jan.ucc.nau.edu)

En los siguientes miles de años el nivel del mar en el Mediterráneo fue bajando de forma alarmante hasta aproximadamente un kilómetro por debajo del nivel inicial, quedando pequeñas cuencas descolgadas en sus bordes que quedaron aisladas del resto del Mediterráneo (como la Cuenca de Sorbas o la Cuenca de Tabernas, ambas en Almería). En cualquier caso, lo que ocurrió de forma generalizada en todo el Mediterráneo fue el depósito de una gran cantidad de sales, no solo de halita (sal común) sino también de yeso. Los cientos o miles de metros de sales es un enigma del que aún no se tiene una respuesta clara, pero todo apunta a que el mar no se secó por completo, ya que debieron quedar algunos lagos hipersalinos en las áreas más profundas de la cuenca. De todas formas, tanto la Península Ibérica como otras regiones que quedaron emergidas durante el evento debieron convertirse en importantes pasos entre África y Europa, lo que favoreció el tránsito de fauna europea hacia África y de africana hacia Europa (de homínidos no, ya que aún no habíamos surgido en África).

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Imagen del Miembro Yesares, en la Cuenca de Sorbas, una potente sucesión de depósitos evaporíticos producidos durante la Crisis de Salinidad del Messiniense (imagen propia)

La llegada de la situación actual

Sin duda es increíble lo que acabamos de ver, ¿y cómo terminó esta extraña situación de un “mar de sal”? Hace unos 5’33 Ma el actual Estrecho de Gibraltar se abrió por fin en medio de los terrenos que constituían el antiguo continente Mesomediterráneo (la parte norte quedó en la Península Ibérica y la parte sur en Marruecos), viniendo con él una increíble inundación que dejaría en evidencia a cualquier inundación mitológica: la Inundación Zancliense. Lo cierto es que aún no sabemos con seguridad qué la causó, aunque lo más probable es que detrás de ella esté una subida del nivel del mar, que rebasó los terrenos continentales de Gibraltar, movimientos tectónicos o una combinación de ambos. En cualquier caso los últimos datos indican que en Gibraltar se produjo una enorme catarata de aproximadamente un kilómetro de altura, más alta que el salto de agua más alta del planeta (Salto del Ángel, con 979 m). Por ella se ha estimado que pasó un caudal de unos 100 millones de metros cúbicos por segundo, unas 500 veces el caudal del Río Amazonas, por lo que el Mediterráneo volvió a llenarse en tan solo dos años, con una tasa de subida del nivel estimada en 7 m por día. Sin duda una gran inundación.

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Recreación en 3D de la apertura del Estrecho de Gibraltar y la inundación del Mediterráneo que marca el final de la crisis de salinidad (fuente: Roger Pibernat; CC-BY)

La Crisis de Salinidad del Messiniense es uno de los eventos más importantes de los últimos millones de años de la historia del planeta, y una de las regiones donde mejor se puede estudiar son las cuencas almeriense que, como mencionábamos más arriba, quedaron descolgadas durante el evento. Aún quedan muchas cuestiones por resolver de esta crisis, que dado que África sigue empujando hacia el norte, podría repetirse en un futuro aunque con diferencias. A continuación os dejo un video hecho por personal del ICTJA-CSIC de Barcelona que resume muy bien la Crisis de Salinidad del Messiniense.

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